
Una vez metidos en harina, disfrutaremos de un juego de estrategia táctico, centrado en la acción y donde no existen recursos que recolectar, sino objetivos que llevar a cabo. Dispondremos de unidades de infantería, blindados y helicópteros de todo tipo y, según vayamos haciendo meritos, se nos dará acceso a multitud de ayudas tácticas durante los combates que permitirán realizar desde un simple reconocimiento aéreo hasta bombardeos de artillería o, incluso, usar cabezas nucleares tácticas.
Durante las batallas no controlaremos al grueso de nuestro ejército, sino a una parte del mismo, debiendo cumplir las misiones que se nos encomienden y prestar apoyo a los aliados si es posible. Esto consigue partidas más emocionantes y con unas grandes dosis de acción, ya que constantemente se producirán cambios de órdenes o peticiones de apoyo de nuestros compañeros. Las misiones serán de muchos tipos, desde el control de puntos estratégicos o voladuras de puentes a ofensivas en entornos urbanos. Además, recorreremos todos los frentes de esta guerra ficticia: EE UU y el frente europeo, con alguna que otra incursión en la mismísima URSS.
Por otro lado, si ya el modo de juego individual es un RTS muy completo, en multijugador resulta revolucionario. El sistema de gestión de partidas, que nos permitirá disfrutar de batallas de hasta 16 jugadores, es bastante ágil y se parece más al de títulos de acción como los Battlefield que a un RTS. En estas batallas seremos, de nuevo, una parte del ejército y la colaboración con el resto de jugadores de nuestro bando resultará vital. Nos especializaremos en infantería, blindados, helicópteros o armamento de apoyo y, usando sólo este tipo de unidades, deberemos contribuir a tomar los diferentes objetivos asignados. Una idea aparentemente sencilla pero que da mucho de sí consiguiendo partidas intensas, ágiles y realmente divertidas.
Imagen y sonido de lujo
Y todo esto recreado fielmente gracias a un espectacular motor gráfico que permite disfrutar de unos escenarios muy cuidados, detalladas unidades y efectos impresionantes. Además, la interacción con el entorno es elevada y los efectos de devastación de los elementos del escenario, espectaculares. El sonido no se queda atrás, destacando su gran banda sonora. Otro elemento llamativo es la interfaz de control que, en cuanto al movimiento de la cámara por el escenario, se asemeja más a un shooter y resulta bastante sencilla e intuitiva. Para terminar, la IA es correcta, con tres niveles de dificultad para ajustar el juego a nuestro gusto. Así pues, no cabe duda de que se trata de uno de los mejores títulos del género, con alicientes suficientes como para atraer a todo tipo de público.
Lo mejor: una excepcional ambientación y un modo multijugador cargado de nuevas ideas, que resulta realmente ágil y divertido.
Lo peor: qué solo disponga de una campaña con los EE UU (hubiera sido genial poder jugar la misma historia con el otro bando).
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